"Energía es una magnitud física que puede
manifestarse de distintas formas: potencial, cinética,
química, eléctrica, magnética, nuclear,
etc., existiendo la posibilidad de que se transformen entre
sí pero respetando siempre el principio de conservación
de la energía" Se conoce como fuente
de energía a todo sistema natural, artificial o yacimiento
que puede suministrarnos energía, y a las cantidades
de energía disponible en estas fuentes se les llama
recursos energéticos.
Las fuentes de energía más buscadas son aquellas
en las que se dispone de energía concentrada, como
es el caso de los yacimientos de carbón, petróleo
o uranio. Para su explotación habrá que tener
en cuenta además del contenido energético, la
localización de los yacimientos, las impurezas o las
facilidades de explotación, parámetros que inciden
directamente en el coste de obtención de la energía
y por lo tanto en la rentabilidad de la explotación.
Existen otros tipos de fuentes de energía, llamadas
difusas, en las que el problema no es la extracción,
sino la dificultad en la concentración, el almacenamiento
y la capacidad de transformación. En este grupo se
encuentran la energía eólica, solar, etc.
Casi toda la energía de que disponemos proviene de
forma directa o indirecta del Sol, ya que además de
la luz y el calor que nos proporciona, es el causante de los
vientos, de la evaporación de las aguas y hasta del
desarrollo de animales y vegetales que tras el paso de los
siglos han originado los combustibles fósiles.
Atendiendo a fuentes de energía utilizadas para la
obtención de electricidad, podemos distinguir dos tipos:
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