El agua que enfría
el condensador, expulsa el calor extraído a través
de altas torres de refrigeración. Estas torres son
enormes cilindros que emiten de forma constante vapor de agua,
no contaminante, a la atmósfera. Para minimizar el
impacto sobre el entorno, la central dispone de unos precipitadores
que retienen las cenizas, recuperadas para su aprovechamiento
en la metalurgia o el de la construcción donde se mezclan
con el cemento, así como otros elementos volátiles
resultantes de la combustión.
España constaba a finales de los años 90 con
160 centrales térmicas, las cuales contaban con una
potencia instalada de 21.029 MW.
Ventajas
Su extracción resulta relativamente fácil, sobre
todo en los últimos años en los que se han sustituido
las tradicionales minas subterráneas por las minas
de cielo abierto, más mecanizadas y menos peligrosas.
Tiene una rentabilidad bastante aceptable, sobre todo si se
minimizan los costes de transporte situando la central térmica
cerca de la zona de extracción.
También se aprovechan algunos de los residuos que producen,
como las cenizas, para la obtención de cemento, la
industria química o la metalurgia.
Desventajas
Es una fuente no renovable, se estima que al ritmo de consumo
actual, las reserva de combustibles fósiles estarán
agotadas en menos de 100 años. Su transporte es muy
caro y tiene un difícil almacenamiento.
La peor desventaja es el terrible impacto ambiental que produce,
ya que emite gases que provocan tanto el efecto invernadero
como la lluvia ácida. En el caso del petróleo
es preocupante su vertido al mar cuando se transporta, ya
que crea las famosas mareas negras.
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