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puede ocurrir que una vez llena la banda de valencia, ya no
haya más electrones, con lo que la banda de conducción
queda vacía y el material no conduce, es decir, es un
aislante. Una tercera posibilidad, es que aunque ocurra
lo anterior, la diferencia de energía entre la banda
de valencia y la de conducción no sea muy grande, y
los electrones puedan pasar a esta última al recibir
la energía suficiente. Este sería el caso de
los materiales semiconductores.
Cuando aumenta la temperatura o se hace incidir luz sobre
estos materiales, los electrones de la banda de valencia adquieren
energía suficiente para saltar a la banda de conducción,
dejando un hueco en la primera.
Es como si los electrones se moviesen de un átomo
a otro creando una corriente eléctrica. Por otro lado,
el hueco que progresivamente van dejando los electrones tras
de sí puede verse como un defecto de carga negativa,
por lo que se forma otra segunda corriente debida a los huecos,
que es como si transportasen carga positiva.
Para mejorar aún más la conducción
en los materiales semiconductores, se les introducen impurezas,
átomos similares que pueden tener un electrón
menos (tipo P) o un electrón más (tipo N). Este
proceso se denomina dopaje. La conductividad eléctrica
del semiconductor se aumenta sustancialmente si se le añaden
impurezas de cualquiera de los dos tipos en partes por millón.
Una consecuencia importante es que en semiconductores con
impurezas el número de electrones que conducen electricidad
puede ser controlado.
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