La superconductividad es la propiedad que presentan
algunos materiales los cuales no ofrecen resistencia al paso
de la corriente eléctrica, además de ser repelidos
por los campos electromagnéticos. Esta superconducitividad
se presenta sólo por debajo de una determinada temperatura,
denominada temperatura crítica Tc,
y un campo magnético crítico que dependen del
material utilizado.
Hasta 1986, la temperatura más alta a la que se producían
estos efectos era de -249,95ºC en compuestos de niobio
y germanio, pero ésta era muy difícil y cara de
alcanzar, ya que se usaba helio líquido muy difícil
de conseguir, por lo que resultaba poco eficiente. Desde entonces,
se ha estado trabajando con otros materiales, como ciertos compuestos
cerámicos que contienen lantánidos y que se comportan
como superconductores a temperaturas suficientemente altas para
poder ser enfriados por nitrógeno líquido, mucho
más barato y eficaz.
Las aplicaciones que hasta el momento se han dado a esta
propiedad son el uso de su baja resistencia para la fabricación
de electroimanes que generan campos magnéticos muy
intensos sin pérdidas de energía. Se han empleado
en la construcción de los aceleradores de partículas.
Otras aplicaciones están aún en fase de experimentación
como su aplicación para la fabricación de ordenadores
más rápidos, trenes de levitación magnética
y en un futuro quizás lo más importante, la
transmisión y generación de energía eléctrica
sin pérdidas.
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