Sus precursores, los molinos de viento tienen un origen
remoto, aunque se sabe que llegaron a Europa sobre el
siglo XII. Los molinos construidos entre los siglos XV
y XIX tenían otras aplicaciones ya que además
de para el riego y para moler el grano, sino también
para el bombeo del agua, serrerías, fábricas,
etc.. El uso de las turbinas de viento par generar
electricidad comenzó en Dinamarca a mediados
del siglo XIX y se mantuvo hasta 1930, cuando empezó
el desarrollo de las redes eléctricas, para abastecer
a las comunidades rurales aisladas.
Las turbinas de viento modernas, se mueven por dos
procedimientos: el arrastre, en el que el viento empuja
las aspas, y la elevación, en que las aspas se
mueven de forma parecida a las alas de un avión
aprovechando las corrientes de aire. Estas últimas
se mueven a mayor velocidad por lo que obtienen un mayor
rendimiento. |